

La identidad de Bianco se construye a partir de una paleta cálida y profunda, con tonos intensos, matices terrosos y acentos claros que acompañan el paso del día a la noche. El color no es solo decorativo: funciona como sistema, generando contraste, orden y carácter. Se prioriza el alto contraste para lograr piezas claras, directas y fáciles de reconocer. La tipografía principal es de trazo personalizado, pensada para transmitir cercanía y mantener coherencia con la calidez de la marca. Como detalle distintivo, la “O” incorpora una gota que conecta con el universo líquido.



